miércoles, 15 de mayo de 2013

Los cambios son buenos, pequeña hoja (comission)

He de decir que, al margen del resultado, me ha gustado el experimento de la comission. Me ha obligado a explorar un estilo completamente nuevo, y a esforzarme. El resultado, por otro lado, deja mucho que desear. Dedico esta entrada, por supuesto, a Ro. Aquí tienes tu encargo. Espero que te guste. 
Manteneos al tanto del blog, porque estoy barajando bastantes novedades que pueden resultar curiosas y seguiré abriendo comission de vez en cuando.

Comission: "Un cuento infantil que exprese los sentimientos del autor".

La pequeña hoja estaba muy nerviosa. Era el primer día de su nueva vida, y todo a su alrededor le parecía maravilloso. A su alrededor, muchas de sus amigas también se desperezaban poco a poco, abriéndose por primera vez al bosque.
Las vistas eran preciosas. Podía ver un enorme claro lleno de animales y de otros árboles, que la saludaban agitando sus ramas al viento. Pero lo que más le gustaba a la pequeña hoja eran las flores.
¡Las había de todas las formas y colores! Y todas eran bellas. Le encantaba observarlas brillar al sol, ver cómo todos los pájaros e insectos iban a saludarlas y a pedirles su sustento. ¡Las admiraba tanto! La pequeña hoja se estiraba todos los días intentando que el sol le diera más que a sus compañeras, para que las flores la vieran brillar. Pero nunca le hacían caso...

El tiempo pasó, y la hoja fue creciendo y cambiando. Hasta que, un día, al despertarse, ¡ya no era una hoja! Se asustó mucho, no entendía nada. ¿Qué me ha pasado?, gritaba. Pero sus amigas no respondían. Les había pasado lo mismo. Comenzó a llorar y a chillar, pero no sirvió de nada. Al final, llegó la noche, y se quedó dormida del cansancio, muy apretada, deseando que todo hubiera sido un sueño.
A la mañana siguiente, al salir el sol, se despertó de nuevo y se miró. Vio que seguía sin ser una hoja, y lloró de nuevo. Pero entonces, cuando los primeros rayos de luz la iluminaron, se vio mejor. ¡Se había convertido en una flor! Como las margaritas y las rosas del prado a las que tanto admiraba. Había pasado mucho miedo siendo un capullo, pero ahora rebosaba felicidad. Estiró sus pétalos al sol y sonrió, orgullosa. Dio las gracias al enorme árbol que la sujetaba por haberle dado ese maravilloso regalo. Durante todo el día se exhibió al mundo, que ahora la miraba con nuevos ojos y saludó a los animales que fueron a visitarla. ¡Y qué bella se sentía!.
Pero al día siguiente los mismos animales volvieron, pidiéndole comida, y al otro, y todos los días. Iban a verla, y ya no se molestaban en saludarla, solo le pedían su alimento. Ella seguía siendo feliz, pero empezaba a estar un poco cansada de sentirse utilizada...
Conforme pasaban los días, se sentía más agotada. Ser flor ya no le parecía tan maravilloso. Ya no tenía ganas de estirarse a tomar el sol, ni de brillar enseñando sus bonitos colores. Atender a todas aquellas criaturas era un trabajo tan cansado para tan poca recompensa...

Y un día, al despertar, ya no tuvo más visitas. ¡Ya no era una flor! Los meses habían pasado, y el árbol había cambiado por completo. El nuevo cambio la asustó mucho, pero también la alivió. Le gustaba sentirse tan bonita, pero no le gustaba que todos le pidiesen cosas y no la dejasen disfrutar. Se asomó con miedo a un charco del suelo para ver su reflejo y descubrir su nueva identidad...
Le devolvió desde allí la mirada una esfera verde y apetitosa. ¡Ahora era una fruta! Al principio le pareció un cambio aburrido, pero cuanto más lo pensaba, más se convencía de lo contrario. Ahora era la más mayor del árbol. Había pasado por todo un ciclo, y todos la respetaban. Las flores y las hojas la miraban y le pedían anécdotas de cuando sólo era un capullo, y ella, jocosa, les respondía. Y cuando estaba cansada, todos la dejaban en paz. Le encantaba enseñar todo lo que había aprendido a los demás, y sentirse útil para el bosque entero. Alegraba los días con olor dulzón. Brillaba cubierta de rocío al amanecer. Era feliz.
Conforme pasaba el tiempo, crecía y se hacía más vistosa y jugosa, y todos la admiraban más. Crecía y crecía, muy orgullosa de su aspecto, como cuando era una flor, pero ahora también de su trabajo. Alcanzó un tamaño enorme, hasta que la ramita que la sujetaba no pudo más...

Cayó al suelo con un fuerte golpe, gritando. No podía moverse, y todo estaba muy oscuro a su alrededor. Allí no llegaba la luz. La dulce fruta se sintió sola, vieja y asustada, no sabía qué hacer. No quería quedarse allí. Ella era importante, todos la necesitaban, ¿Por qué la tiraban sin más?. Sintió al viejo árbol a su lado, el que le había acompañado durante toda su vida, y le maldijo. La había traicionado, abandonándola así. La había repudiado y mandado a la oscuridad a morir, y le odiaba por ello.
Pero entonces, al mirar hacia arriba al árbol, vio cómo una pequeña hoja se estiraba por primera vez al sol, emocionada. Como ella había hecho una vez tanto tiempo atrás. Y entonces ya no tuvo miedo.
La vida era un ciclo, y ahora llegaba a su fin. Había hecho todo lo posible por dejar una pequeña parte de sí al mundo, y ahora le tocaba al final. Podría alimentar a las raíces del viejo árbol y ayudarle a hacer crecer a sus nuevos retoños. Y, por primera vez, se sintió en calma. Cerró los ojos, y dejó que el ciclo volviera a empezar...

3 comentarios:

  1. Para empezar mi critica nombraré el hecho de que el texto no está en formato "justificado" y la presentación es un punto importante en toda exposición escrita.
    Comenzaré criticndo su punto más visible y más facilmente apreciable: Su inmadurez.
    Sin duda es una magnífica historia para relatarla a un pequeño grupo de niños que no superen los ocho años de edad, mas, si no son ellos sus destinatarios, rogaría considerar la siguiente exposición.
    La acción es completamente estática, practicamente el único suceso que ocurre en el relato es el hecho de que la fruta caiga al suelo. Bien, siendo así, deberías haberte centrado más en la psicología de tu único personaje, cosa que tampoco has hecho con demasiada destreza.
    A raiz de aquí surgen el resto de puntos a considerar:

    En primer lugar las descripciones, completamente inexistentes, ni se describe el árbol ni los insectos ni siquiera la misma hoja/flor/fruta se nos ha dicho nada, tan solo una breve descripción de las flores a la que la hoja admiraba, una descripción supérflua y muy general. Dándose esto no quiere decir que una historia sea mala, un autor puede prescindir de describir aquello que no le interese, no digo que no. Pero faltando a toda descripción creas una paisaje en el lector muy pobre y carente de matices y expresión, sin mimar los detalles de la imagen que se forma en su imaginación.

    En segundo lugar la psicología de la protagonista: Es un personaje esteriotipado, con una mentalidad sin profundidad ni evolución. Es un ser muy simple que se limita a ser pasiba frente a los cambios que se le advienen, limita a contar su experiencia y sentimientos frente a estos cambios, pero estos son descritos con exagerada simplicidad, sin hacer uso de metáforas o demás recursos estéicos. Vuelvo a decir que cada forma encierra una intención, pero en este caso la forma da a entender una psicologia infantil e inocente, primero caprichosa, después desdichada y por último soberbia. Estas tres fases han sido mostradas con mucha celeridad y sin profundizar tanto como hubiera considerado oportuno. Quizás con el suficiente detenimiento podríamos haber visto una evolución más marcada de su psicología.

    Por ultimo, nombrar que se ha notado una error fatal: da la sensación, y presumo que así será, de que querías dar término al relato. Con la poca profundidad con la que te detienes a hablar dejas ver que tu intención es llegar al final del relato donde reside la carga significativa del relato, mas no hay que apresurarse, la paciencia, el avance paciente e incesante es el que finalmente permite alcanzar de forma exitosa el término de la reflexión y donde la carga simbolica es mostrada.

    Puntos positivos a comentar: Para comenzar decir el paralelismo que podemos encontrar en las etapas de la planta con la de la vida humana es ciertamente interesante, que se deja ver con faclidad pero no es exhibe con descaro, es sutil y mesurado, gran punto.
    También los puntos suspensivos al final de los parrafos daban una visión continuada e ininterrumpida del relato cuyo tema es el ciclo, es una buena representación gráfica de un curso cíclico de acontecimientos, no paras porque el ciclo continúa.

    Por último la conclusión final está bien. Es el único punto donde vemos un poco de evolución psicológica al darse cuenta del ciclo de la vida de las plantas y la aceptación de este parece genera una sensación de calma en el lector quien se siente satisfecho con la aceptación que tiene la fruta de su destino.

    Es posible que mi parrafada tenga errores gramaicales y de otro tipo, ruego me disculpen, es la una de la mañana.

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  2. Este error es culpa mía. Debí haber especificado lo que me pedía la comission antes de publicarla, porque da lugar a errores. Dices que es un texto terrible si no va dirigido a niños de 8 años, pero es que ese era justamente el pedido. Por tanto, me gustaría que reconsiderases tu crítica. Disculpa el error.

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  3. Reconsideración:

    En primer lugar disculparme por mi fatal error de no considerar la posibilidad. He pensado mucho a que puede ser debida, y creo que ha sido al hecho de que jamás habías escrito algo con esa intención. Directamente no te vi con ese propósito sino con el de una fábula doctrinaria. Algo que se asemeja mucho a uno de mis últimos escritos.

    Considerando la perspectiva de un niño, le falta información, un niño no se siente atraido por una historia en la que solo interviene un personaje. De la forma en la que está propuesto parece un relato de catequesis. Como dije, te avalanzas con mucha rapidez al final donde reside la didáctica tarea que busca el texto, esta debe estar más campuflada, para que el niño no caiga en la cuenta, así expuesta me parece muy clara ya que no hay una historia de trasfondo, todo al fin y al cabo gira en torno al ciclo de la vida, ni siquiera hay una conversación. Que no digo que sea necesaria pero hubiera ayudado a darle un poco más la constitución de un cuento.

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